El 24 de junio de 2026 marca un nuevo y doloroso capítulo en la sistemática erradicación de la identidad cultural del Tíbet. Las autoridades de ocupación han forzado el cierre definitivo de la Escuela Secundaria Vocacional Hungkar Dorje, un pilar fundamental de la educación en la región de Golog, situada en la histórica provincia tibetana de Amdo. Esta institución, que durante más de 17 años brindó formación especializada en lengua, arte y medicina tradicional a miles de jóvenes, monjes y monjas, ha sido clausurada bajo la estricta directriz de imponer el mandarín como único idioma de instrucción.
La clausura de este centro educativo no es un hecho aislado, sino que forma parte de una política de Estado diseñada meticulosamente para asimilar por la fuerza a la población local, despojándola de cualquier espacio donde su cultura pueda florecer en libertad. El fundador de la escuela, el respetado líder budista Tulku Hungkar Dorje, fue una figura clave en la resistencia cultural hasta su trágica y sospechosa muerte bajo custodia en el año 2025. Su único supuesto delito fue defender con inmensa valentía la preservación de la lengua y negarse a legitimar imposiciones políticas que vulneran flagrantemente la espiritualidad del Tíbet. Hoy, al cerrar las puertas del centro educativo que él fundó con tanta dedicación y esfuerzo, se intenta borrar por completo su legado y silenciar a una comunidad entera que ve con impotencia cómo sus instituciones son desmanteladas de manera sistemática e implacable.
Para nosotros, defensores de esta causa justa desde Chile, este acto representa un ataque directo a la diversidad humana y a la supervivencia de una civilización milenaria. La educación jamás debería ser utilizada como un arma de opresión, sino como una herramienta de liberación y desarrollo pleno. Hacemos un llamado urgente y enérgico a la comunidad internacional para que no aparte la mirada frente a esta limpieza cultural silenciosa que ocurre hoy en Golog y en todo el territorio histórico.
Defender el derecho de estos jóvenes estudiantes a aprender, pensar y soñar en su propio idioma es defender la dignidad de un pueblo entero que se resiste a desaparecer frente a las políticas de asimilación más agresivas e intolerantes de nuestro siglo. Conocida también como el Centro de Educación Antigua y Moderna de la Tierra de las Nieves, la escuela llegó a albergar hasta mil estudiantes en su apogeo. Ofrecía programas especializados invaluables, como teoría y práctica de la medicina tibetana, pintura de Thangkas y sastrería tradicional. La clausura impuesta en Golog es una represalia directa contra el uso del idioma local como medio principal de enseñanza, desafiando las recientes leyes de asimilación que penalizan la diversidad lingüística en el Tíbet.
Esta sistemática destrucción de la educación propia es precisamente lo que busca evitar el Camino del Medio, definido claramente como el anhelo de S.S. el Dalái Lama de alcanzar la autonomía para gestionar sus propios recursos y sistemas de protección civil de manera efectiva y culturalmente adecuada. Sin embargo, la respuesta actual ha sido la censura extrema, borrando incluso las fotografías que los exalumnos publican en redes sociales para despedirse de su alma mater.
El cierre de esta institución se suma a una preocupante tendencia de clausuras de escuelas privadas en toda la región de Amdo y Kham. Los Derechos Humanos del pueblo tibetano están siendo sistemáticamente vulnerados mediante legislaciones que disfrazan la represión bajo el falso pretexto del “progreso”, forzando a los jóvenes a abandonar sus raíces para integrarse obligatoriamente a un modelo que los margina en su propia tierra.
