En las últimas semanas, el tablero geopolítico mundial ha sufrido sacudidas importantes que, lejos de ser aisladas, están redibujando el equilibrio de poder global. Según informes recientes, China está capitalizando activamente las tensiones entre Estados Unidos y naciones como Venezuela e Irán. Mientras Washington intensifica la presión y promete intervenciones, Pekín ha detectado una oportunidad de oro para presentarse ante el mundo como una fuerza “estabilizadora” y una alternativa confiable al orden liderado por Occidente. El Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, ha declarado explícitamente que China se opone a la “ley de la selva” en las relaciones internacionales, abogando por el diálogo.
Sin embargo, desde Amigos del Tíbet – Chile, debemos leer entre líneas. Esta retórica de paz contrasta con la realidad que vive el pueblo tibetano bajo el dominio del PCCh. Analistas internacionales señalan que el compromiso de China con sus nuevos aliados no es ideológico ni moral, sino profundamente pragmático. La expansión de bloques como los BRICS, que ahora incluye a Irán, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos , es parte de un esfuerzo liderado por Xi Jinping para construir una alianza anti-estadounidense y asegurar suministros energéticos, demostrando que Estados Unidos ya no es el organizador indispensable de la política global.
Lo preocupante de este “Juego Largo” es que China está dispuesta a llenar los vacíos de poder ofreciendo asistencia económica e infraestructura sin cuestionar los antecedentes de Derechos Humanos de sus socios. Al posicionarse como el líder del “Sur Global” y promover conceptos de “justicia” redefinidos a su conveniencia, Pekín busca legitimar un modelo donde la soberanía estatal está por encima de las libertades individuales. Para los defensores del Tíbet y seguidores de Su Santidad el Dalai Lama, esta expansión diplomática es una señal de alerta: a medida que China gana influencia económica y política en Latinoamérica y Medio Oriente, la narrativa sobre la opresión en el Tíbet corre el riesgo de ser silenciada por intereses comerciales. No obstante, la historia nos enseña que las alianzas basadas solo en el interés, y no en valores humanos compartidos, suelen ser frágiles.
El “Juego Largo” de Pekín: Oportunismo Geopolítico
La estrategia actual de China no es impulsiva, sino calculada. Siguiendo un enfoque que recuerda a los estadistas clásicos, Xi Jinping se centra en el largo plazo. Mientras Estados Unidos se retira o amenaza con tarifas y sanciones, China ofrece una alternativa inmediata. En el caso de Venezuela, por ejemplo, Pekín ha invertido entre 60 y 100 mil millones de dólares en préstamos e industria petrolera a lo largo de los años.
Expertos como Bates Gill señalan que Washington, con sus acciones erráticas, le está “entregando el guion a China”. Esto permite al gigante asiático presentarse como la solución a los desafíos de desarrollo, abriendo mercados de exportación y oportunidades educativas. Sin embargo, esta ayuda rara vez es gratuita; viene atada a una lealtad diplomática que fortalece la postura de China en organismos internacionales, complicando la labor de la Administración Central Tibetana para visibilizar la causa tibetana.
BRICS y la redefinición de la “Justicia” Internacional
Un pilar clave de esta estrategia es la expansión de organismos multilaterales controlados o influenciados por Pekín. En 2024, la inclusión de nuevos miembros en los BRICS reforzó la voz de lo que China llama el “Sur Global”.
- Alianzas Militares: A pesar de las protestas internas en Irán, Teherán envió buques de guerra para participar en ejercicios militares liderados por China (“Will for Peace 2026”) frente a las costas de Sudáfrica.
- Retórica vs. Realidad: Xi Jinping utiliza plataformas como la Organización de Cooperación de Shanghái para promover “la equidad y la justicia”. Sin embargo, para nosotros, la verdadera justicia pasa por el respeto a la autodeterminación y la propuesta del Camino del Medio, que busca una autonomía genuina para el pueblo tibetano, algo que Pekín continúa ignorando sistemáticamente.
Los límites del “Socio Responsable”
A pesar de sus éxitos diplomáticos, como el acercamiento entre Irán y Arabia Saudita o los intentos de unidad palestina, los analistas advierten sobre la superficialidad del compromiso chino. Andrea Ghiselli, de la Universidad de Exeter, destaca que China rara vez se compromete con la supervivencia real de los regímenes aliados cuando hay una crisis existencial.
Su apoyo es “estrictamente limitado” y pragmático. Esto revela una verdad fundamental: el modelo chino carece de la empatía y los valores humanitarios universales necesarios para una paz duradera. Mientras China intenta reescribir las reglas globales, la resistencia pacífica y la verdad siguen siendo nuestras herramientas más poderosas.
Desde Amigos del Tíbet – Chile apoyamos la autonomía cultural del pueblo tibetano y la defensa de los derechos humanos universales frente a cualquier hegemonía autoritaria.
Fuente original: The Washington Post (Nota: Enlace referencial basado en el documento fuente).
