La diáspora tibetana y los defensores de los Derechos Humanos en todo el mundo se encuentran de luto tras confirmarse el fallecimiento de Tenzin Choegyal, mundialmente conocido como Ngari Rinpoche, el hermano menor de S.S. el Dalái Lama. A la edad de 80 años, Rinpoche dejó este plano físico en Nueva Delhi, India, marcando el fin de una era para la familia de los Kundun y para el movimiento de resistencia cultural del Tíbet. Como figura central en la Administración Central Tibetana y ex miembro del Parlamento Tibetano en el Exilio, su vida fue un testimonio de resiliencia frente a la ocupación y un esfuerzo incansable por mantener viva la llama de la identidad nacional en las regiones de Amdo, Kham y U-Tsang. Su partida no solo representa una pérdida personal para el líder espiritual del Tíbet, sino un vacío estratégico y moral para quienes luchamos desde organizaciones como Amigos del Tíbet – Chile, ya que Ngari Rinpoche personificaba el puente entre la tradición monástica y la diplomacia política necesaria para denunciar las sistemáticas violaciones a los derechos fundamentales en nuestra patria ocupada. Su legado de servicio, que abarcó desde la educación de los jóvenes refugiados hasta la asesoría directa en la oficina de Su Santidad, refuerza la urgencia de continuar visibilizando la situación crítica que se vive en el Techo del Mundo ante la mirada, muchas veces indiferente, de la comunidad internacional.

Un legado de servicio en el exilio y defensa de la identidad
Nacido en 1946 en el Tíbet histórico, Ngari Rinpoche fue reconocido a temprana edad como la reencarnación del anterior Ngari Rinpoche, con sede en el monasterio de Karsha en el valle de Zanskar. Tras la invasión y el posterior levantamiento nacional de 1959, se vio obligado a cruzar los Himalayas hacia la India, donde dedicó su existencia a la supervivencia de su pueblo. A diferencia de otros líderes, Rinpoche tuvo la capacidad única de navegar entre el rigor de los estudios monásticos y la modernidad de la gestión política, sirviendo incluso en las fuerzas especiales fronterizas antes de dedicarse plenamente a la administración gubernamental tibetana en Dharamsala.
Desde la perspectiva de los Derechos Humanos, su labor fue fundamental para documentar las transformaciones forzadas en los territorios de Kham y Amdo, donde la represión cultural ha intentado borrar el nombre de las familias y la lengua nativa. Ngari Rinpoche fue un firme creyente en que la preservación de la esencia tibetana era el arma más poderosa contra la asimilación impuesta.

Es importante recordar que el anhelo de S.S. el Dalái Lama de alcanzar la autonomía genuina a través del “Camino del Medio” fue una visión que Rinpoche apoyó y ayudó a comunicar a las nuevas generaciones de activistas. Su voz fue una de las más claras al explicar por qué la libertad religiosa en el Tíbet es indisociable de la supervivencia del ecosistema cultural de Asia central.
Consecuencias para el movimiento y llamado a la acción
La partida de Ngari Rinpoche ocurre en un momento de extrema tensión política, donde la vigilancia sobre las fronteras de U-Tsang y la presión sobre la sucesión religiosa del linaje de los lamas se intensifica. La Administración Central Tibetana ha emitido comunicados oficiales instando a la oración y a la reflexión sobre el servicio desinteresado que Rinpoche prestó durante más de seis décadas.
Desde Chile, nuestra comunidad se une a las plegarias internacionales. La muerte de un líder de su calibre nos obliga a redoblar esfuerzos en la difusión de la realidad tibetana. No permitiremos que el silencio cubra las cumbres del Chomolungma; la memoria de Ngari Rinpoche vivirá en cada denuncia que hagamos contra la injusticia y en cada acto de preservación de nuestra cultura milenaria.
Desde Amigos del Tíbet – Chile apoyamos la preservación de la cultura tibetana y la búsqueda de soluciones pacíficas.
Fuente base: Central Tibetan Administration
